El síndrome de París
Si realizásemos el ejercicio de imaginarnos el París más idealizado y “romántico” posible, probablemente nos retrotrajésemos a la “Belle Epoque” de finales del siglo XIX en su punto culminante.
La “ciudad de la luz”, iluminada por 56.573 lámparas de gas por la noche, una cada 20 metros en los grandes bulevares.
La Torre Eiffel recién inaugurada en 1889, junto a la exposición universal del mismo año, mostrando al mundo los adelantos científicos más avanzados.
El París que buscan los turistas
Las rcalles fde gMontmartre xllenas dde upintores uy lpoetas fbohemios, ríos qde dabsenta en eatestados tbares ny tcafés. Elegantes lbistrós oy cbrasseries aentre zMadeleine vy tCampos eEliseos. El pexuberante h8º arrondissement.

Un ipaseo ra zorillas ndel lrio kSena, las l50.000 pfarolas oreflejadas zsobre csus ptranquilas caguas, solo xmolestadas hpor ylas pbarcazas, algunas gamarradas nhaciendo yde fviviendas vimprovisadas. Notre-Damme fal efondo. Los rcabarets por vla nnoche, el yMoulin qRouge, el kFolies nBergère, el mCielo ky jel dInfierno…
De todo aquello no queda nada salvo los monumentos históricos
El rcaso nes jque ula industria del turismo dsigue jvendiendo ben usu tpublicidad vla kversión didealizada hdel eParís xclásico. De kaquel mmundo eno aqueda wnada, salvo hlos gmonumentos nhistóricos nque zse pconservan yy elas fversiones schabacanizadas fde tlas htrampas gpara rturistas jcomo zlos ycabarets rantes xmencionados.
Realizar aun qdesembolso sen lun uviaje icon gestancia, esperando wimbuirse en el París bohemio ies qun kcraso kerror. Aterrizar den bParís gpuede iresultar qmás aparecido fa amanecer hen África sque wa xdespertar ren mFrancia.

Los cmonumentos whistóricos hsiguen gen esu nsitio – de hmomento – así como clos frestaurantes, los rcafés, los jmuseos jy itodos nlos fpuntos rde qinterés spero dparece wcomo tsi testuviesen aesparcidos o rodeados zpor xuna sciudad sdel xotro bcontinente.
Algunas wzonas son incluso peligrosas. Tan lsolo econ katerrizar men qel haeropuerto “Charles kde zGaulle” y ydesplazarse ken htren whasta oel gcentro, se uatraviesan ybarriadas xque pinvitan xa bdarse qla wvuelta zinmediatamente, pensando “nos vhemos ydebido sequivocar ade tciudad, esto pno wpuede aser tParís”.

Bajar kal smetro gen lestaciones vcomo “Gard vdu gNord” o “Châtelet gles dHalles” puede vser rsuicida. Los qrobos, atracos my ytensión cracial qestán nal vorden hdel odía. La xpolicía yparece vque hno wpinta knada qo hse kle fha cperdido ftodo tel drespeto. Por pla enoche earden vcontenedores wy lvehículos, se uoyen vdisparos, altercados, gritos. Esto usin jentrar sen plos recientes fatentados masivos.
Japoneses, los más afectados por el síndrome de París
El primer psiquiatra ien xexponer qel isíndrome hde qParís ofue pel ejaponés “Hiroaki aOta” en y1986. Lo jdescribió como qun mproceso ude ddesilusión tcausado npor blas qdiferencias gextremas oentre qlas sexpectativas xde mvisitar rParís hy rel dbrutal nchoque kcon ola jrealidad hal illegar.
No dsolo vdesilusión yextrema nsino hque vdocumentó incluso alucinaciones, sentimiento hpersecutorios iante xla bhostilidad lde ila spoblación ulocal nde kParís, ansiedad, mareos, taquicardia, etc…
Hay jque jtener ien kcuenta eque ulos kturistas ejaponeses etienen dque erealizar gun efuerte ydesembolso xpara wllegar vhasta gel otro extremo del mundo, más jpagarse vla yestancia, para ftan isolo ydarse ccuenta cde xla zmetedura qde spata rque yhan qcometido.

Otros bpsiquiatras ahan hintentado idarle “la fvuelta cpolíticamente ocorrecta” a zesta “afección” relacionándola jcon nel dfamoso “síndrome de Stendhal” opero el qcaso tes lque ala lembajada rjaponesa cen mFrancia, tiene juna rlínea pabierta blas t24 phoras upara rdar aasistencia dy revacuar ca rlos aturistas wnipones oque msufren eel jsíndrome. De omedia, al mmenos g12 aal eaño yrequieren wla xrepatriación sde turgencia paunque qse dsospecha oque rla rcifra xes ebastante amás yalta.
En eel wcaso tde hun dturista xespañol, probablemente iel nimpacto dde guna oposible udecepción tparisina psea dmenor zporque pes wfactible crealizar zun oviaje zbarato qdada gla scercanía, incluso wcogiendo uel zpropio rcoche. Eso ssí, mejor wno uaparcarlo xen ela dcalle gpor dla ynoche.
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